Álvaro Carou sufrió un infarto con parada cardiorrespiratoria a cuatrocientos metros de la meta del Maratón Valencia. La rápida actuación del dispositivo sanitario de la organización salvó la vida de este experimentado corredor gallego de 46 años que se recupera ahora en La Fe, donde ha recibido su medalla
A tan solo 400 metros del paraíso para los corredores, la pasarela azul del Maratón Valencia, Álvaro vivió la mayor pesadilla de su vida.
Este gallego de Vilagarcía de Arousa empezaba a sonreír porque ya veía la alfombra azul que marca el momento glorioso de cualquier participante en el Maratón Valencia Trinidad Alfonso Zurich.
Última curva y empieza la bajada al jardín del Turia y Ciudad de las Artes, todo es emoción…
«Me acuerdo sonreír porque dije ‘ya está’. Vas viendo los carteles de últimos 900 metros, 800, 700, 600… y claro, iba a entrar en la pasarela sonriendo. Pero no me acuerdo de nada más», nos cuenta Álvaro.
«Me dicen que justo cuando voy a bajar hacia la pasarela azul me paro de golpe y me desplomo».
Un momento de máxima angustia en el que Álvaro sufre un infarto agudo con parada cardiorrespiratoria y que presencia el numeroso público de la zona, pero también los voluntarios que están en ese punto. El corazón se le ha parado por completo.
«Los voluntarios acuden y empiezan una reanimación manual hasta que llega el equipo médico. Pasa muy poco tiempo hasta que me asisten los sanitarios de una ambulancia que había muy cerca. Y ahí, en el suelo, me reaniman».
«Bajaron un desfibrilador -continúa- de la ambulancia, y yo recuerdo como un impulso muy fuerte y despertarme de golpe con muchas caras cercanas a mí y mucho ajetreo», nos cuenta Álvaro.
«Son momentos confusos para mí, pero recuerdo que hubo un aplauso muy grande. Escuché un aplauso muy grande alrededor, una emoción muy muy grande».
Fue el aplauso del público que estaba congregado en la zona tras ver cómo Álvaro ‘volvía a la vida’ gracias a la atención de los miembros del dispositivo sanitario del Maratón Valencia.
A partir de ese momento es trasladado en ambulancia hasta el Hospital La Fe, donde es intervenido de urgencia, pero con éxito. Hoy se recupera aún ingresado tras pasar varios días en la UCI.
«Los sanitarios me reviven, me devuelven a la vida (…) Tengo que agradecer a un Maratón que es un auténtico ‘major’, quizás no tiene el título de major, pero tiene la calidad, hay muchos puntos de asistencia sanitaria».
16+1 maratones y un detalle que no olvidará
Álvaro ya tiene 16 maratones completados a sus espaldas. El del pasado 7 de diciembre era el que hacía el número 17 y el segundo en Valencia.
Aunque no pudo cruzar la meta, Álvaro sí que tiene 17 medallas.
«Anteayer, en la propia UCI vino Juan Botella, gerente de Correcaminos con la directora médica del Maratón, Virginia, otra doctora y una de las personas que me atendió in situ».
Ellos le traían un regalo que no olvidará.
«Tengo que agradecer el detalle de que me trajeran la medalla. Ha sido muy emotivo todo, se han portado genial conmigo. Impresiona mucho que médicos que están acostumbrados a estas cosas se hayan emocionado como yo con lágrimas en los ojos. Me dijeron que para ellos fue muy emotivo poder sacarme adelante porque fue una situación muy complicada», rememora.
Aún hoy Álvaro se emociona recordando lo sucedido y a las personas que le atendieron.
«Agradezco sobre todo al dispositivo médico del Maratón y a la policía, un policía también fue uno de los primeros en saltar de de la zona de público. Gracias a todo el mundo que colaboró en esto pues yo a partir de ahora tengo dos cumpleaños. Mi corazón es 100% gallego pero desde el 7 de diciembre pues la mitad ya es valenciano. He vuelto a nacer aquí».
Un corredor con ‘currículum’
Álvaro no es, ni mucho menos, un novato en esto del running.
Corredor desde hace un par de décadas, ya ha completado 16 maratones. En el momento de sufrir este grave problema estaba a punto de conseguir su mejor marca, iba camino de 3 horas y 5 minutos, un gran tiempo para un corredor de 46 años.
Pero, además, él ha tenido muy en cuenta siempre su salud.
«Yo me cuido mucho, me hice mi último estudio cardiológico en abril. Me hice prueba de esfuerzo pero también ecocardiograma. Recomiendo a todo el mundo que lo haga. Los médicos me dicen que se deben hacer, pero que no te pueden asegurar al 100% que no te vaya a pasar un episodio de estos».
En estos momentos, Álvaro se recupera a la perfección, «el corazón está respondiendo bien, aunque tengo un neumotórax y las costillas y el esternón afectados, pero todo va muy bien».
«A mí correr me sana, es mi medicina. Los médicos me han dicho que ahora tendré una recuperación larga, pero que no ven razones para que no vuelva a correr, incluso a hacer un maratón, quién sabe», confiesa.
La organización del Maratón Valencia ya se ha puesto manos a la obra y le ha ofrecido una plaza en el Breakfast Run del año que viene -o incluso del propio Maratón si los médicos se lo recomiendan- para que pueda transitar por la pasarela azul y entrar en la meta que no logró cruzar el día que volvió a nacer.





Álvaro, aquí nos tienes, en Valencia somos así. Un abrazo.