La bombera mexicana Citlalli Ramírez hizo casi 20.000 kilómetros para cumplir su objetivo, ser la primera mujer bombera en completar un maratón internacional con su traje reglamentario
Una camiseta de poco más de 100 gramos. Zapatillas y calcetines… menos de 1 kilo. Pantalón, ropa interior, dorsal… unos 400 gramos más.
Ese seria el peso más o menos básico de la mayoría de los 30.000 corredores que completaron el Maratón Valencia el pasado 7 de diciembre.
Pero no el de Citlalli Ramírez. Ella completó los 42 kilómetros y 195 metros con su traje de bombera reglamentario.
Pantalón, chaqueta y casco que pesaban unos 12 kilos cuando cruzó una de las metas más famosas del mundo, la de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.
Su equipo de running no es el habitual, al igual que su vida tampoco ha sido la habitual.
Citlalli forma parte del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México desde hace 19 años.
Fue, de hecho, una de las primeras mujeres en entrar al servicio en 2006.
Madre de tres hijos, desde aquel momento supo que no iba a ser fácil desenvolverse en un mundo tradicionalmente ocupado por hombres.
Por ello, la preparación, profesionalidad y condición física siempre debían estar en el nivel más alto.
Pronto empieza a destacar por su entrega y entrenamiento, convirtiéndose en especialista en búsqueda y rescate en estructuras colapsadas o en tower running.
El entrenamiento en atletismo es parte de su día a día y las carreras empiezan a ser una constante que le ayuda a mantenerse, hasta que en 2022 llega un reto y corre su primera prueba con traje de bombera para ayudar a una causa noble.
A partir de ahí, decide rendir homenaje a su profesión, a su cuerpo de bomberos y a su feminidad corriendo con su traje.
El viaje a Valencia
No debe ser nada sencillo embarcar en un avión transoceánico un traje de bombera reglamentario
Solo el peso y volumen de la chaqueta y pantalón ya ponen en jaque cualquier equipaje, y el casco no cabe en una maleta tradicional.
Pero eso, comparado con el resto de aventura que tenía por delante Citlalli, fue pan comido.
El Maratón Valencia Trinidad Alfonso Zurich se ha convertido en uno de los más deseados a nivel internacional.
Tras llegar a la ciudad del running el viernes junto a su marido, quien le acompaña en todas sus aventuras, le envolvió el ambiente runner de uno de los mejores lugares del mundo para correr.
«Cuando alguien tiene un sueño, encuentra la manera de realizarlo, y no las excusas para no hacerlo», nos relata la hermana de Citlalli.
Y no fueron pocos los obstáculos. Tan solo los billetes de avión, pernoctaciones y demás desplazamientos y gastos le obligaron a ahorrar durante un año para poder pagarlos.
Pero «el cansancio y sacrificio vale la pena cada segundo», asegura.
Su mente estaba ya decidida a hacer historia fuera de su país convirtiéndose en la primera bombera en completar un Maratón internacional, tras haberlo conseguido en el de Ciudad de México, su casa, en 2023.
La carrera
Línea de salida.
Citlalli mira a un lado, mira al otro y las camisetas y pantalones de manga corta son una constante… excepto en su caso.
Las caras de determinación son, sin embargo, las mismas para todos los participantes, incluida ella.
Pistoletazo de salida y a correr una prueba para la que se ha preparado de una manera diferente, teniendo especial atención a la fuerza, resistencia y nutrición.
Conforme pasan los kilómetros, Citlalli no pasa desapercibida. «Ella se convierte en una motivación para quienes van a su lado y la van viendo en carrera», nos cuenta su hermana.
No es habitual ver a un bombero compartir tu ruta, y eso «da fuerzas a los corredores que la van viendo».
Además, Citlalli se preocupa por sus compañeros de carrera, «asiste a quien lo necesita, a quien tenga problemas para seguir la ruta», afirma.
Los entrenamientos y la disciplina de Citlalli dan sus frutos y a las cinco horas y 18 minutos se ve cruzando la pasarela sobre el agua que lleva hasta la meta de su primer maratón internacional.
Una oleada de orgullo y satisfacción le invade a ella, a su marido y a cuantos van a su lado.
Justo en ese momento, recuerda que lleva algo de peso extra en su equipación. Tan solo unos gramos más, pero los más poderosos… saca de su bolsillo la bandera de México que luce con orgullo en uno de los momentos más importantes de su vida.








Increíble y fantastico