La empresa de Alejandro y Aníbal Llamazares, conocidos corredores valencianos, ha sufrido un enorme golpe económico a causa de la DANA, pero lo peor fue verse a ellos y a sus trabajadores con el agua al cuello, la vida pendiente de un hilo y sin ayuda.
Con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta que les deja la voz entrecortada.
Así recuerdan los hermanos Llamazares lo vivido la tarde-noche del 29 de octubre y en los días posteriores.
Alejandro y Aníbal, conocidos corredores valencianos, punteros en decenas carreras de toda clase en Valencia Ciudad del Running y fundadores del Delta Valencia, vieron cómo el pasado martes 29 la vida les ponía a prueba.
Lograron superar junto a sus trabajadores ese golpe brutal en el que el agua inundó su empresa con una «virulencia enorme», llegando a los dos metros de altura.
Ahora tienen ante sí otra dura pelea, la de salvar su compañía del sector metalúrgico y a sus trabajadores de un golpe cuya cifra va a ser millonaria. Desde el primer minuto están trabajando para asegurar la cadena de suministro y los pedidos de sus clientes.
La DANA se ha llevado vidas, casas, decenas de miles de coches, y también empresas que han tardado años en levantarse y que dan trabajo a miles de personas.
Aislados y sin avisos en una «ratonera»
El fatídico martes 29 de octubre Alejandro (actual corredor del C.A. Quart de Poblet) y Aníbal (C.D. Metaesport) se dieron cuenta ya por la mañana que no iba a ser un día normal.
La novia de Aníbal, Lorena Ruiz (también conocida corredora de las carreras populares valencianas) vive en Utiel.
«Ella nos estaba avisando de lo que estaba pasando allí y de que podíamos estar en peligro», recuerdan. «En ese momento empezamos a estar alerta, pero sin embargo, nadie nos avisaba de nada aquí».
Es a las 14:00 horas, cuando llega el cambio de turno en su empresa metalúrgica (Delta), cuando «vemos que la cosa no pinta bien. La gente que se iba no podía salir del polígono (El Oliveral, de Riba-roja). Se había convertido en una ratonera».
El caos de coches hace que Alejandro y Aníbal ofrezcan resguardarse en las naves de su empresa a quienes no pudieron escapar. Se hicieron fuertes juntos unas 16 personas ante la incertidumbre de la falta de información y lo que podía pasar.

Con el agua al cuello
«Sobre las seis de la tarde vino la tromba de agua», recuerdan.
«Nos sorprendió mucho la virulencia del agua. Algunos pudieron subir al segundo piso que tenemos en la zona de oficinas. Otros se subieron a resguardarse en las estanterías. Todo se llenó de agua y los coches empezaron a rodar… si hubieran golpeado alguna estructura alguien se hubiera podido matar», recuerda con una angustia que le quiebra la voz.
«El agua llegó a dos metros y nosotros solo pensábamos en que los trabajadores estuvieran bien, pero era todo incontrolable». «Hubo algunas personas que entraron en pánico y les tuvimos que ayudar a no perder el control».
Finamente tuvieron que pasar toda la noche aislados, salvándose del agua como podían, más de doce horas así.
«Al día siguiente no sabíamos si podíamos salir, si era peligroso o no… nadie nos decía nada, no recibíamos información. No entiendo cómo nadie nos avisó de nada… Pasamos mucho miedo, por nosotros y por los trabajadores», aseguran.
La reconstrucción
Cuando se hizo de día y vieron que ya no había peligro por la tromba de agua, tuvieron que salir caminando de allí, andando por la A-3 para volver a sus casas.

Todos los trabajadores que allí estaban han perdido sus vehículos y los daños en la empresa se sitúan en una cifra millonaria.
«Teníamos una máquina nueva de un millón y medio que está inservible, calculamos unos 600.000 euros en reparar máquinas… una locura».
Pero si algo tienen dentro Alejandro y Aníbal es el espíritu competitivo que les ha enseñado el atletismo y el running.
«Llevamos compitiendo toda nuestra vida. Es lo que mejor hacemos y no concebimos otro escenario que no sea recuperarnos, por nosotros y por los trabajadores», dicen con coraje.
Alejandro tiene una marca de 2 horas 27 minutos en Maratón, y Aníbal viene de hacer 1:08:30 en el pasado Medio Maratón Valencia.
Su gen competitivo les está ayudando a tener la determinación para salir adelante y el espíritu de las carreras populares se les ha unido en su cruzada.
«Hemos recibido la ayuda de mucha gente, gente del running». Compañeros, amigos, corredores, organizadores… se han unido a ellos y a los trabajadores, «que están al pie del cañón, ayudando a tope».

«Debemos y queremos luchar por reconstruir Delta porque es nuestro deber y nuestro deseo, lo hacemos por nuestros trabajadores y sus familias, por nosotros y por mi padre, su legado es también nuestro legado. No concebimos otro escenario que no sea luchar con todas nuestras fuerzas».

La fuerza de los dos hermanos es «la fuerza de la sociedad civil que está poniendo todo de su parte para superar esta situación. Nos duele el abandono institucional de las diferentes administraciones».
«Tenemos una enorme gratitud por todas y cada una de las personas que con vuestro interés aportáis vuestro granito de arena para hacer posible la recuperación en tiempo récord, ojalá lo superemos todos juntos. Desde aquí lamentar todas las pérdidas humanas y los dramas familiares y personales, mi más sincero apoyo, gracias a todos», concluyen.











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